Lo de los 90 no era bullying

relatos reflexiones beitavg

Me resulta curioso la capacidad que hemos desarrollado en el Siglo XXI de escandalizarnos por todo. Quizás sea porque estamos empezando a vivir en un Gran Hermano donde todo se magnifica y se exagera hasta la exasperación. Sea el tema que sea, leve o grave, es lo mismo, le damos la vuelta de tuerca hasta poder llevarnos las manos a la cabeza aunque, la realidad nos haya mostrado que toda la vida las cosas han sido así y nunca hayamos hecho nada por cambiarlo.

Y toda esta parrafada viene porque hoy leí el siguiente tuit:

O yo viví en un mundo paralelo, o de verdad que no lo entiendo. ¿En serio pensáis que hace 25 años había algún colegio sin bullying? Lo que pasa es que no lo llamábamos así y apenas se le echaba cuenta. Si no seguías a la masa, estabas contra la masa (igual que hoy, pero sin whatsapp) y siempre había alguien dispuesto a “enseñarte” que no valías nada. Insultos, risas, desprecios…eran el pan nuestro de cada día pero, eso sí, estos lobos se vestían de corderos cuando necesitaban ayudas con los deberes y una, como era tonta, pues cedía creyendo que así iban a cambiar las cosas.

Hace 20 años yo era la gordita, la gafotas, la empollona, la patosa,…yo era todo lo ideal para ser una diana de la gente popular y guay. Nunca sufrí una agresión física, lo reconozco, pero cada día miles de dardos envenenados se clavaban en mi mente adolescente. Muchos comentarios llegaron a minarme y a empequeñecerme; me hicieron sentir la necesidad de tener aprobación de los demás; me hicieron crear un muro grande y fuerte por el que no pasarían ni las balas.

Crearon a una personita que no se gustaba en absoluto.

No tengo quejas ni de profesores ni de mis padres. Mis maestros eran de los que no se ocultaban ni cedían a este tipo de personas y mis padres siempre me mostraron su apoyo (sobre todo para intentar borrar de mi mente los desprecios) pero, cuando se es adolescente, todo cala mucho más y, tarde o temprano, acaba por pasar factura. Y me la pasaron, de las malas,…

Hoy podría volver a enfrentarme a ellos, a todos, sin rencor y sin problemas pero no ha sido un camino sencillo ni rápido. Hay que dar armas a los chavales pero, no tanto para enfrentarse a los acosadores sino para defenderse de las creencias que las palabras de estos hacen en sus subconscientes. No hay mayor arma que una autoestima alta, un corazón fuerte y una mirada limpia.

Hay que esforzarse en educar en la diversidad de las personas pues sólo así se podrá huir de un mundo de masas borreguiles. La belleza está en lo distinto, en lo único porque, al fin y al cabo, cada uno de nosotros somos seres únicos e irrepetibles.

977247_585848871446339_861889083_o

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.