6 razones por las que la Semana Santa ha dejado que desear

Tres días después de que llegara la Pascua Florida, me he decidido a escribir este post. He tenido que esperar a que mis ideas se calmaran porque no quería lanzar una bomba nuclear sobre Sevilla. Nadie duda que ha sido una Semana Santa plena, porque todas las Hermandades han podido realizar su Estación de Penitencia sin incidencias climatológicas pero, la impresión que tengo es que ha dejado mucho que desear, un toque de atención a que aquí hay que cambiar muchas cosas y las debemos cambiar todos.

Pero antes de nada, voy a dar una enhorabuena y una petición: ENHORABUENA a LIPASSAM porque el trabajo que hacen cada año es impresionante e inmejorable; y, por favor, CURSO ACELERADO DE COFRADIAS a la Policía que viene de fuera y que en los cortejos porque pecan de desconocimiento (al resto de Policía, también enhorabuena porque sin ellos pasarían muchas más cosas de las que pasan).

Ahora sí, os dejo mis 6 razones de por qué ha dejado mucho que desear (podéis leerlas en el orden qué queráis son igual de importantes)

1.- Los horarios. ¿Para qué se hace un Cabildo de Toma de Horas? Está claro que no sirve para nada porque un sector importante de las Hermandades hacen lo que quieren independientemente del número de pasos que lleven, del cuerpo de nazarenos, de la ubicación de su templo…Da igual, hay Hermandades que cumplen haciendo malabarismos (nazarenos a 3 ó 4, velocidad de vértigo, pasar por Carrera Oficial como por Montmeló,…) mientras que otras usan la táctica del ancho del embudo.

  2.- Las sillitas y acampadas. La bulla era natural en la Semana Santa hasta que se ha convertido en la forma más sencilla de morir en Sevilla en primavera. Las sillitas de los chinos campan a sus anchas a pesar de las indicaciones del Ayuntamiento y, junto a ellas, la nueva forma de ver la Semana Santa: tirados literalmente en el suelo. Lejos quedó aquello de apoyarse en la pared o en un escalón, ahora se colocan en cualquier sitio eliminando por completo la seguridad de las calles porque ni se puede andar ni hay fórmulas de desalojo en caso de que pase algo,…Y claro, ¡ay de ti como oses decirles algo!

3.- Los carritos. Podía haberlo incluido en el punto anterior pero merecen un apartado propio. No critico a los padres cofrades que meten a sus bebés en el centro para disfrutar con ellos y transmitirles su pasión (aunque como se está poniendo el centro, cada vez es menos recomendable). Me refiero a los padres que llevan en carritos a niños con pelos en las piernas con sus maquinitas para que no molesten si se aburren o si no les gusta, o los que los usan como guardarropas y como arma de avance en bullas dando golpes en el tendón de Aquiles a todo pobre que se pongan delante.

4.- Las cenizas. Y no precisamente las del miércoles de Ceniza sino las que una señora lanzó sobre el paso del Cachorro. Nada que objetar a que su difunto fuera muy devoto del Cristo de la Expiración pero, de ahí a lanzarlo sobre el paso en una bolsa de plástico (y todo lo que ya sabemos que pasó después…).

5.- Las botellonas. En Semana Santa pasamos prácticamente una semana fuera de casa por lo que no tenemos más remedio de comer y beber (más si nos toca una semana de calor como la pasada) pero venir al centro cargados de botellas del hiper para hacer botellón en las Setas poniendo como excusa la Semana Santa…Alcohol a raudales que lleva a carreritas, peleas y enfrentamientos con la policía y otros ciudadanos poniendo en jaque, una vez más, la seguridad de la ciudad. Un fenómeno que no es nuevo pero que se ha generalizado de tal manera que ha hecho tambalearse los cimientos de la Madrugá y que ya veremos en 2016 como acaba esto.

6.- ¿Qué ve la gente? Si cada vez hay más gente que dice que no le gusta la Semana Santa pero, a la vez, cada vez hay más gente, las cuentas no me cuadran. Qué van a ver exactamente esa gente…Pero ahí no queda la cosa, he observado que hay gente que va a la Semana Santa a ver a las Bandas y no miran nunca a las imágenes. ¿Y esos aplausos a la nada? Antes se aplaudía en entradas, salidas y momentos emocionantes ahora se aplaude a todo: a levantás del gusano loco, a solos eternos que acaban en “pitio” chirriante,…

Quizás me dejo atrás muchas cosas (la basura; los nazarenos que se salen y que no cumplen con lo que es una Estación de Penitencia; los modelitos de las niñas, de los niños, de los costaleros;…) pero creo que estos seis pilares son básicos. Al final, todo se resume en algo: falta civismo, educación y respeto.

Consejo, Ayuntamiento, Hermandades y, sobre todo, cofrades y público en general debemos replantearnos la Semana Santa para no acabar con ella porque, no sólo hablamos de religión o de pasiones, hablamos de 280 millones de euros generados por el turismo y el consumo en locales de la ciudad.

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