Transmitir lo sentido

Los seres humanos tenemos la fea costumbre de querer transmitirlo todo con palabras. Dicen los expertos que esta cualidad, junto con el raciocinio es lo que nos diferencia de los animales y nos convierte en superiores (quizás estos expertos no han tenido nunca una mascota). Nos encanta darle nombre y acotar en definiciones todo lo que nos rodea, incluso los sentimientos.

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Encorsetamos en dos palabras sentimientos tan puros como el amor. Te quiero, te amo. Creemos que dos simples palabras abarcan todo y, cuando nos damos cuenta el error, suele ser tarde.

Los sentimientos juegan en una liga superior y, aunque su verbalización está bien (es más, es aconsejable verbalizarlos), olvidamos por completo que en el mundo de los sentimientos tiene un papel importantísimo la comunicación no verbal. Nuestros actos e, incluso, nuestros gestos, son capaces de transmitir mucho más a otra persona que dos simples palabras (por muy superiores que estas nos hagan en la cadena evolutiva).

Hace unos días escuchaba en la radio la preciosa historia de amistad entre un labrador y un delfín. Cada día el labrador iba a la playa y se bañaba en el mar donde su amigo delfín lo esperaba para jugar juntos con las olas. En ese momento me sentí como el animal menos evolucionado de la creación. ¿Cómo es posible que dos animales, supuestamente inferiores a mi, sean capaces de transmitir su amistad y su amor mucho mejor que yo con todas mis palabras? Juzgad vosotros mismos…

Si tienes una mascota sabes de lo que te hablo. En muchas ocasiones, cuando me he derrumbado, he evitado hablar con los demás y he llegado a recluirme, a alejarme de otras personas. Pero es difícil sentirse solo con Zanco cerca. Como imagináis no habla ojalá porque me habría sacado de pobre, pero su forma de acercarse y tumbarse a mi lado, lamer mi mano o traerme la pelota era la mejor manera de ayudarme con mi tristeza. No le hacen falta palabras, le avalan sus gestos.

Hablamos mucho pero transmitimos poco. Olvidamos por completo la inteligencia emocional, la capacidad que tenemos de entender y modificar nuestros propios sentimientos y los de los demás. Puede que creas que por dar un consejo a un amigo que está mal ya has hecho todo por él pero, ¿y si lo que necesita es simplemente un abrazo?

Seamos más animales, sintamos más.Comunicar

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