Efecto mariposa

“El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo”

(proverbio chino)

¿Habéis oído hablar el Efecto Mariposa? Se trata de una teoría que nos dice que un hecho en un lugar del mundo puede desencadenar una serie de sucesos en el resto del mundo sin que, en apariencia, estén relacionados. Para conocer mejor esta teoría, os recomiendo que veáis la película Babel en la que un suceso en Marruecos en la que se ven implicados también unos norteamericanos termina afectando en Marruecos, en Norte América, en México y en Japón (como podéis ver no os he hecho spoiler, así que corred a ver la película).

Este fenómeno lo podemos ver también en el mundo de la economía. Un suceso en un país, como por ejemplo la reciente crisis griega, afecta a las bolsas internacionales haciendo que los pilares de la economía mundial se resientan.

La vida de las personas está llena de efectos mariposa a pequeña escala, ¿no os lo creéis? ¡Mirad!

 

Aparentemente, ninguna de estas imágenes tiene relación.

Pues bien, el Bambino es una figurita del niño Jesús que se compra en Roma por kilos. Es pequeñito, de plástico y en la oscuridad se ilumina. Me lo regaló uno de los religiosos de mi colegio. Lo conservo como un pequeño tesoro de mi infancia.

Ese profesor que veis fue el religioso que me regaló el bambino. Tenía 71 años cuando lo conocí, yo 16 y puedo afirmar que ha sido el profesor que más me ha influido en mi vida aunque tan sólo me dio clases nueve meses. En teoría me daba religión pero, ¿qué puede enseñar un cura obrero, biógrafo oficial de Blas Infante, periodista, escritor y un enamorado de la enseñanza y de la vida? Pues a pensar y a vivir, más allá de axiomas y teorías. Él amaba y transmitía vida a pesar de su edad y de estar recién operado de un cáncer (como él mismo contaba, sin medias tintas). Recuerdo sus clases como los mejores momentos de la semana escolar, un oasis donde de verdad, me hablaban de la vida. Este hombre era D. Enrique Iniesta Coullaut-Valera.

Coullaut-Valera. Como la calle donde vivían mis abuelos cuando nací, Coullaut-Valera 18. Donde aprendí a sentir mi barrio como algo que formaba parte de mi identidad, aunque realmente, no viviera allí. Coullaut-Valera, como la calle en la que hoy vivo, en mi barrio.

¿Qué absurdo verdad? Aunque el bambino es una mera anécdota, de mi profesor y de mi barrio tengo la huella en mi misma, en lo que soy. He tardado 14 años en ver toda la relación, nunca es tarde.

Nuestras vidas están llenas de coincidencias que forman una cadena, lo que somos. Lo normal es que no nos demos cuenta, como me pasaba a mi hasta hace apenas unos días. El por qué de muchas de nuestras decisiones vienen condicionadas por muchas de las cosas que hemos vivido antes, cosas que nos han dejado una huella imborrable en nuestro ser, más allá de creencias y enseñanzas, son vivencias y sentimientos que nos acompañan silenciosamente durante todo nuestro recorrido.

Trae a tu mente todas esas vivencias, de esos buenos recuerdos que te marquen el camino. Cree en el destino, en las casualidades, porque existen…cree que estabas donde tenías que estar un día para conocer a esa persona especial. Cree que las cosas pasan por algo, porque siempre hay algo mejor esperándonos. No dejes que sean las malas vivencias las que te determinen con su huella tóxica, de esas tan solo toma la enseñanza que te haga más fuerte, más sabio y mejor persona. 

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