Todavía puedo/llego: boicotea tu cerebro

todavía motivación charlas TED Jandro Beitavg

Todavía, solo, aún…

No me gusta el Hormiguero. Al principio de los tiempos, cuando el programa empezó, me pareció un formato divertido y diferente pero a fuerza de repetirse me ha terminado por aburrir. Además, muchos de sus colaboradores me caen gordos, ¡qué le vamos a hacer! Estoy segura de que el que más gordo me cae de todos es Jandro, no puedo definirlo pero es que no me gusta nada de lo que hace en el programa.

No me gustaba pero ya me va cayendo mejor…no estoy loca, pero de vez en cuando me gusta guardarme la lengua en el bolsillo y no haber dicho lo que dije porque hoy os quiero hablar de una fantástica charla TED que Jandro dio hace tiempo.

Él, guionista del programa y que de vez en cuando aparece para hacer algún truco-chorra de magia a los invitados, nos pone sobre la mesa una máxima que deberíamos llevar como bandera: “nunca dejéis que nadie os diga lo que podéis o lo que no podéis hacer”. ¡Toma ya! Pero, cuando dice él nadie, yo voy un paso más allá, tampoco dejéis que sea vuestro cerebro el que os lo diga.

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Nuestro cerebro, en su afán de protegernos para que no nos vayamos metiendo hostias a diestro y siniestro, ha decidido que a través del lenguaje puede manejar nuestra conducta. Por eso, como nos recuerda Jandro, cuando decimos “solo me queda un día para (inserte aquí su actividad estresante favorita)” creamos una sensación de agobio que nos impide ver con claridad y avanzar.

Cuando decimos ese SOLO, al que para colmo le añadimos palabras relacionadas con el tiempo o con nuestras capacidades, nos damos a entender que no podemos, que no llegamos, que hemos fracasado. Por desgracia, el fracaso sigue muy presente en nosotros como algo negativo pero hay esperanza, Jandro nos recuerda que no existe ni el ridículo ni el rechazo, en definitiva, el fracaso…¿qué no? ¿entonces? pues una vez más, todo vuelve a estar en nuestro cerebro.

¿Qué ocurre si le damos la vuelta? El lenguaje, que no lo creo yo, ni tu, sino que surgió y va cambiando con el tiempo por el uso que todos le vamos dando, es mucho más listo que nuestro cerebro individual y nos da herramientas para cambiar nuestra motivación. Entonces, nos basta hacer algo tan sencillo como cambiar solo por todavía para que toda nuestra percepción del “problema” cambie radicalmente: “Todavía me queda un día para (inserte aquí su actividad estresante favorita)”. Aun me queda un día, puedo aprovechar ese día completo, puedo volver a intentarlo, no me voy a rendir, ¡sí se puede! Y quién dice tiempo dice cualquier otra cortapisa que le pongamos a nuestros sueños.

Es muy probable que se pueda porque una simple palabra hace tambalearse los cimientos de nuestro recto cerebro y nos da alas…nunca dejéis a vuestro cerebro deciros lo que podéis o no podéis hacer.

Todavía llego…

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