Cascada de libros. Febrero -marzo

¡Otra vez se me han amontonado las lecturas! Los meses de febrero y marzo no han sido especialmente buenos para la lectura. No han sido meses de buenas elecciones, varios abandonos y poca concentración. Os cuento:

Blas Infante. Toda su verdad vol.III

Tenía muchas ganas de leer este libro sobre Blas Infante. Su autor, Enrique Iniesta Coullaut-Valera, fue profesor mío en el colegio y biógrafo oficial del padre de la patria andaluza. Pero desconocía que esta obra estuviera formada por varios volúmenes.

Se trata de una obra imprescindible para amantes de la historia reciente de España y, más concretamente, de Andalucía.

En mi caso, he leído el tercero, correspondiente a sus últimos años. Los dos primeros volúmenes son difíciles de encontrar y en esas estoy. Puedes encontrarlo aquí.

París puede esperar

Tengo un problema con todo lo relacionado con París. Esta ciudad me apasiona y siempre que veo historias dedicadas a ella, caigo irremediablemente. Pero no siempre acierto.

En esta ocasión, la historia es correcta en su forma, pero insulsa. Una historia sobre una pareja que vive posponiendo su viaje a París por diversos motivos. Una historia que podría ser real al 100%, pero sin interés.

Podéis encontrarla en Amazon (aquí).

La tristeza del samurai

Esta historia, afortunadamente, ha sido de las mejores de estos dos meses. Llegó de casualidad a mí por un retuit y que consiguió atraparme. Las vidas cruzadas de varias familias, personajes enredados en una historia en la que hijos deben asumir las consecuencias de los actos pasados de sus padres.

Se sitúa entre la guerra civil española/posguerra y los años 80. Tiene dos personajes femeninos muy potentes que se ven metidas en un complot que se alargará más de treinta años y no recurre a tópicos guerracivilistas, lo cual es un plus.

No he leído nada más de este autor, pero este primer contacto me ha gustado mucho.

Puedes encontrarla aquí.

El amor huele a café

Este libro llegó también por casualidad justo en un momento que necesitaba una historia ligera, sin mucha complicación, de esas en las que te sumerges sin más pretensiones que pasar un rato agradable después de algunas lecturas intensas o de algunos abandonos.

Una novela (o quizás novelette porque no es muy extensa) de género romántico que nos habla sobre cómo llega el amor y cómo influye a distintas personas.

Una lectura correcta, pero que no aporta demasiado. Puedes encontrarla aquí.

Mientras escribo

Esta ha sido la mejor inversión de mis últimos meses. Un libro de Stephen King en el que no hay terror ni sangre (bueno, quizás un poco de sangre, pero solo porque el autor relata su atropello). En las páginas de este libro, el autor de best sellers se abre en canal y nos habla sobre su proceso creativo y cómo llegó a ser el escritor que hoy es.

Había oído hablar de este trabajo de King, pero las críticas me echaban un poco para atrás, después de haberlo leído me doy cuenta de que los equivocados eran los que esperaban un manual de escritura que les llenara de ceros la cuenta corriente. Me decidí a leerlo después de escuchar la recomendación del también escritor Juan Gómez-Jurado en su podcast “Aquí hay dragones”.

Si quieres ser escritor, debes leerlo. No es una varita mágica, simplemente es un autor hablando de su experiencia, de sus procesos creativos, bloqueos, de su constancia, de sus impresiones sobre el oficio de contador de historias y da algunos consejos sobre la escritura, pero sin sentar cátedra.

Puedes encontrarlo aquí.

Un misterio, una muerte y un matrimonio

Llevaba mucho tiempo sin leer nada de Mark Twain, un relatista que me fascina y que me atrapó con su “Billete de un millón de libras” y “El robo del elefante blanco” aunque su obra más conocida sea Las aventuras de Huckleberry Finn (y su inseparable amigo Tom Sawyer).

En esta ocasión, el autor vuelve a hacer gala de su humor crítico y ácido con una historia sobre el dinero y el amor con un desenlace genial dentro de su locura. Un relato corto, pero que no defrauda. Puedes encontrarlo aquí.

El fabricante de ataudes

Un cuento del escritor Aleksandr Pushkin. Un delicioso relato sobre fantasmas con un fabricante de ataúdes como protagonista.

Se trata de una obra que hay que leer y que pone en valor el digno trabajo de cuentistas y relatistas, muchas veces tan maltratados por los lectores que consideran historias menores a estas obras por el simple hecho de no contar con centenares de páginas. Una historia que confirma que lo importante es la calidad, no la cantidad.

Puedes encontrarlo aquí.

Con esta historia llegamos al final de marzo, un mes poco fértil en cuanto a lecturas sobre todo por mi convalecencia del oído que no me ha dejado concentrarme demasiado. ¿Cómo se planteará abril?

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