El correo de los martes (9 de junio)

Querido lector, hoy es cuarenta de mayo.

Supongo que conocerás el refrán que dice «hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo», pero la realidad, al menos en el sur (donde yo vivo), es que hay que despojarse del sayo mucho antes de la fecha y cada año con más premura.

Hoy no quería hablaros del calor, seguro que en los próximos meses tendremos tiempo. La verdad es que esta semana no tenía nada especial que contar y eso me ha hecho reflexionar sobre la necesidad de tener una opinión de todo o, mejor dicho, de expresarla publicamente (normalmente en las redes).

Se ha generado una especie de obligación por la que una persona no sólo tiene que tener opinión sobre todo sino que, además, debe darla. Porque tenerla y guardársela para uno mismo es lo mismo que no tenerla. Hay que opinar, con vehemencia y hasta con violencia. No sirve decir que no tienes suficiente información o conocimientos.

Está bien no tener opinión o no querer decirla. Está bien guardar silencio. Tampoco hay que demostrar tan abiertamente que no se es el lápiz más afilado del estuche.

Yo últimamente opino poco en redes. Leo, observo y, a veces, pregunto. Pero no opino, me lo guardo y lo voy meditando. Algunas veces llego a dique seco, otras me sale una carta de martes.

¿Y tú, eres de opinar? Nos leemos la próxima semana.

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