Querido lector, llego (casi) tarde a nuestra cita semanal.
Ha llegado el verano, ¿lo has notado? Seguro que te han asaltado anuncios de tintos de verano y cerveza junto con cremas solares. ¿Recuerdas los anuncios veraniegos de antes? Yo reconozco que tengo la musiquilla de los cuadernillos Santillana en la cabeza.
A mí el verano me ha sorprendido como lo hace una apisonadora. Me ha pasado por encima y estoy completamente descentrada. No me llevo bien con el calor aunque me encanta la cantidad de luz.
El verano es el tiempo de los niños. Todo lo que anhelamos del verano es aquello que vivimos cuando los días eran eternos sin obligaciones y sólo se trataba de disfrutar. Las amistades de verano, los juegos de verano, los amores de verano.
El verano es una eterna novela feliz.
Ahora los días se suceden sin ton ni son hasta las vacaciones. Y en dos semanas queremos concentrar todo lo que no hemos hecho en el año. No es vivir eso.
¿Cómo vives tu verano? El mío es de pueblo, tomate con sal y orégano, gazpacho de mi padre y sobrevivir al calor con muchos libros.
Nos leemos el próximo martes, amigo lector, a las puertas de julio.