Querido lector, a lo tonto a lo tonto llevamos ya dos meses de cartas.
La verdad es que siento que lanzo un mensaje en una botella al océano internauta, pero tampoco me arrepiento de lanzar palabras al viento (si es que por donde vives corre porque aquí el aire fresco hace más de una semana que ni está ni se le espera).
Hoy es San Fermín. Hace 16 años estuve por tierras navarras en estas fechas. A mi vuelta Iniesta nos regaló un mundial, ¿será este el año del segundo? Si es así quizá tenga que volver a Pamplona el próximo año, el santo dirá.
Hace un rato mientras estaba en la ducha me puse a pensar en mi plan perfecto en ese momento. Lo primero que me llama la atención es lo mucho que pienso en la ducha y eso que no despilfarro agua y son ligeras, pero quizás es cuando mi mente se queda libre y le da por divagar.
Luego he vuelto al plan. ¿Cuál sería tu plan perfecto en este momento? No a largo plazo ni cuando cojas vacaciones. No, right now que dirían los angloparlantes.
El mío tiene poco de especial seguramente. Pero es el que se me apetecía en el momento. Te cuento: sentarme en algún sitio donde haya una higuera, por el olor que desprende; un libro, pero no cualquier libro, tiene que ser Canijo de Fernando Mansilla; de fondo Señor Troncoso, se Triana, de su disco Hijos del Agobio; y una cerveza helada.
¿Qué te parece? ¿Habrías apostado por algo distinto? Es un plan para bajar la pelota al suelo. Para volver a sentir. Para reconectar conmigo.
¿Y tú qué harías? Cuéntame tú plan perfecto aprovechando que hace demasiada calor para tirarse a la calle (por cierto, amigo lector, ¿conoces la diferencia entre el calor y la calor?
Hasta la próxima semana, cantaremos juntos el pobre de mí.